El actual territorio de la Parroquia Déleg, a la llegada de los españoles, no está poblado por cañaris, ni por incas, sino por mitimaes, como claramente se expresa en el primer libro de inscripciones de nacimientos, matrimonios y defunciones, que reposa en el archivo del Convento Parroquial y que data de los años de 1600 más o menos.

Se sabe que son mitimaes los aborígenes de esta tierra no solamente porque el antedicho documento así lo menciona sino también porque los apellidos de los in­dígenas que ahí constan coinciden con los que suelen tener los indígenas del Nor­te del País y aún los de Bolivia y Perú, como Sinchi, Cuzco, Paucar.

La presencia de los mitimaes en estas tierras se explica por el aniquilamiento de los cañaris realizado por Atahualpa, por haberse anexada a Huáscar y no a él como correspondía. Para evitar que los campos queden abandonados, Atahualpa ordenó traer gentes de otras latitudes de su imperio para que vivan en las tierras que habían sido de los cañaris y para que las cultiven.

De los datos encontrados se desprende también que los españoles en un principio no tuvieron mayor interés en venir a poblar estas tierras, ya sea porque no pre­sentaban ningún aliciente para ellos, como ser minas de metales preciosos, o tam­bién porque los indígenas no estaban dispuestos a recibirlos.

El primer contacto de los indígenas de esta parcialidad con los blancos, pare­ce que se da a fines del Siglo XVI, por intermedio de los Padres Franciscanos que de tiempo en tiempo vienen a estas tierras para dar las misiones y poco a poco ir instruyendo a los indígenas en la religión católica. Sin embargo, en el archivo no se indica de dónde venían los religiosos para catequizar a los indígenas de Déleg.

De todas maneras, lo cierto es que estos Padres Franciscanos fueron endoculturizando a los indígenas hasta el punto que para comienzos del Siglo XVII llegan los primeros encomenderos españoles, que a pretexto de instruirlos en la religión y de protegerlos de los "Odios y agresiones de los enemigos y antropófagos" y de ejercitarles en las nuevas prácticas agrícolas y en la cría de los nuevos animales domés­ticos; les obligaban a trabajar gratuitamente en las tierras que el español señalaba para sí, y a más de esto les obligaba a una tributación anual en productos. La tributación consistía ya sea en dinero o en su equiva­lente en productos de la región como cerdos, gallinas, mantas de lana, etc.

El primer encomendero que llegó a lo que actualmente es Déleg, fue Don Gas­par Alvear, cuya acta de suscripción está fechada en Cuenca en el año de 1600 y se dice que, como los indígenas no sabían firmar, en nombre y en representación de ellos, firmaron algunos indígenas de cumbe , que sí sabían firmar.

Entonces comenzó en esta tierra también la apacible vida de la Colonia: Españoles e indígenas dedicados al cultivo de los campos, a la cría de los animales domésticos y a las prácticas de la religión.

A más del maíz nativo se empezó a cultivar también el trigo y la cebada, esta in­tima se propagó intensamente, pues el harina de este cereal que los indígenas llamaban mashca, ofrecía aparte de su bondad nutritiva, una ventaja para el trabaja­dor del campo; y era que se podía transportar fácilmente y conservar, como el maíz tostado, para ser utilizado en cualquier momento.

Con los nuevos productos agrícolas llegaron también una gran porción de anima­les mansos como vacas, ovejas, gallinas, cerdos. Los indígenas adquirieron es­tos animales a peso de oro pero pronto se incrementaron de tal manera que la car­ne y la lana llegaron a ser productos de bajo costo; pues todo el mundo los criaba y muy pocos eran los compradores.

En lo que a las prácticas de la religión se refiere, aquí como en todos los lugares en que dominó España, constituía la primera preocupación de todos sus habitantes. La Iglesia era el centro de todas las actividades sociales y culturales del lugar y el pueblo vivía pendiente del desarrollo del año litúrgico, porque las fiestas popu­lares no eran otras que las fiestas religiosas y la razón de ser de toda su actividad se basaba únicamente en las enseñanzas de la religión. Es por esto que lo primero que hacían los misioneros al entrar en un lugar era construir una Iglesia para las cere­monias religiosas.

El actual territorio de la Parroquia Déleg, a la llegada de los españoles, no está poblado por cañaris, ni por incas, sino por mitimaes, como claramente se expresa en el primer libro de inscripciones de nacimientos, matrimonios y defunciones, que reposa en el archivo del Convento Parroquial y que data de los años de 1600 más o menos.

Se sabe que son mitimaes los aborígenes de esta tierra no solamente porque el antedicho documento así lo menciona sino también porque los apellidos de los in­dígenas que ahí constan coinciden con los que suelen tener los indígenas del Nor­te del País y aún los de Bolivia y Perú, como Sinchi, Cuzco, Paucar.

La presencia de los mitimaes en estas tierras se explica por el aniquilamiento de los cañaris realizado por Atahualpa, por haberse anexada a Huáscar y no a él como correspondía. Para evitar que los campos queden abandonados, Atahualpa ordenó traer gentes de otras latitudes de su imperio para que vivan en las tierras que habían sido de los cañaris y para que las cultiven.

De los datos encontrados se desprende también que los españoles en un principio no tuvieron mayor interés en venir a poblar estas tierras, ya sea porque no pre­sentaban ningún aliciente para ellos, como ser minas de metales preciosos, o tam­bién porque los indígenas no estaban dispuestos a recibirlos.

El primer contacto de los indígenas de esta parcialidad con los blancos, pare­ce que se da a fines del Siglo XVI, por intermedio de los Padres Franciscanos que de tiempo en tiempo vienen a estas tierras para dar las misiones y poco a poco ir instruyendo a los indígenas en la religión católica. Sin embargo, en el archivo no se indica de dónde venían los religiosos para catequizar a los indígenas de Déleg.

De todas maneras, lo cierto es que estos Padres Franciscanos fueron endoculturizando a los indígenas hasta el punto que para comienzos del Siglo XVII llegan los primeros encomenderos españoles, que a pretexto de instruirlos en la religión y de protegerlos de los "Odios y agresiones de los enemigos y antropófagos" y de ejercitarles en las nuevas prácticas agrícolas y en la cría de los nuevos animales domés­ticos; les obligaban a trabajar gratuitamente en las tierras que el español señalaba para sí, y a más de esto les obligaba a una tributación anual en productos. La tributación consistía ya sea en dinero o en su equiva­lente en productos de la región como cerdos, gallinas, mantas de lana, etc.

El primer encomendero que llegó a lo que actualmente es Déleg, fue Don Gas­par Alvear, cuya acta de suscripción está fechada en Cuenca en el año de 1600 y se dice que, como los indígenas no sabían firmar, en nombre y en representación de ellos, firmaron algunos indígenas de cumbe , que sí sabían firmar.

Entonces comenzó en esta tierra también la apacible vida de la Colonia: Españoles e indígenas dedicados al cultivo de los campos, a la cría de los animales domésticos y a las prácticas de la religión.

A más del maíz nativo se empezó a cultivar también el trigo y la cebada, esta in­tima se propagó intensamente, pues el harina de este cereal que los indígenas llamaban mashca, ofrecía aparte de su bondad nutritiva, una ventaja para el trabaja­dor del campo; y era que se podía transportar fácilmente y conservar, como el maíz tostado, para ser utilizado en cualquier momento.

Con los nuevos productos agrícolas llegaron también una gran porción de anima­les mansos como vacas, ovejas, gallinas, cerdos. Los indígenas adquirieron es­tos animales a peso de oro pero pronto se incrementaron de tal manera que la car­ne y la lana llegaron a ser productos de bajo costo; pues todo el mundo los criaba y muy pocos eran los compradores.

En lo que a las prácticas de la religión se refiere, aquí como en todos los lugares en que dominó España, constituía la primera preocupación de todos sus habitantes. La Iglesia era el centro de todas las actividades sociales y culturales del lugar y el pueblo vivía pendiente del desarrollo del año litúrgico, porque las fiestas popu­lares no eran otras que las fiestas religiosas y la razón de ser de toda su actividad se basaba únicamente en las enseñanzas de la religión. Es por esto que lo primero que hacían los misioneros al entrar en un lugar era construir una Iglesia para las cere­monias religiosas.

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Es así que entre los primeros datos que encontramos en el primer libro de los ar­chivos de la iglesia Parroquial, se refiere precisamente a la construcción de la Igle­sia, que se realiza por los años de 1630, cuando los Padres Franciscanos venían de tiempo en tiempo a predicar la doctrina.

El 1de Junio de 1699 se declara pueblo a este lugar como se desprende de la cará­tula de este libro, y que dice: "Libro donde se asientan los bautismo y casados de este pueblo de San Bartolomé de Déleg", que se hizo en el tiempo que fue ministro provincial de esta Santa Provincia el Muy Reverendo Sebastián Ponce en calidad de recinto de "San Miguel de Cojitambo" como se deduce por la frecuencia con que se nombra a este lugar como centro en el cual se remite a los feligreses, o como lugar de procedencia de los misiones o ayudantes que predican la doctrina; y se tiene en­tendido que en ese entonces, el pueblo de San Miguel de Coxitambo no estaba ubicado en el lugar en el cual está actualmente o sea de cara al valle del Burgay, sino al otro lado del monte Cojitambo o sea de cara al valle de Déleg.

No se sabe exactamente cuando el pueblo de Déleg se independiza de San Mi­guel de Cojitambo y menos se sabe con exactitud cuándo es declarado Parroquia. "Es muy probable que haya sido mucho antes de 1771, pero recogemos lo escrito de que fue parroquia desde el 23-05-1771, fecha en la que el Corregimiento de Cuenca es elevado a la categoría de Gobernación con los distritos de Cuenca y la Tenencia de Alausí. En el distrito de Cuenca se cuenta con las parroquias: Cuenca, Azogues, Cañar, Cañaribamba, Déleg, E. Santo (Baños), Girón, Gualaceo, Molleturo, Paccha, San Blas y San Sebastián." 1

Sin lu­gar a duda que fué parroquia antes de la Independencia, pues, el 1 de Enero de 1808, según las crónicas parroquiales, es nombrado como primer Cura propio de Déleg, el Dr. Don Francisco Pérez Gordillo. Los primeros anejos que aparecen son San Sebastián, Borma y Yolón.

Sobre el origen y cronología de las familias blancas que actualmente pueblan Déleg, es muy poco lo que se sabe. Se tiene conocimiento que hacia el año 1790 se establecieron en Surampalte la familia Cordero, originaria de Cuenca. Vinieron a establecerse aquí Don Ramón Miguel Cordero y Doña Jerónima Carrión (abuelos del presidente Luis Cordero).

En tiempo de la Independencia, Déleg es el paso obligado de los ejércitos tanto realistas como patriotas que se dirigen al Norte o al Sur. Este continuo movimiento de las tropas produjo graves consecuencias para este pueblo, como se desprende de las actas de este tiempo. Pues, los realistas se apoderaban de cuantos víveres en­contraban a su paso y los ejércitos libertarios de reclutas y de los bienes de la Igle­sia.

En tiempo del Vicario Don Hernando Ramírez es digno de anotarse el nacimien­to de uno de los hijos de Déleg que debía llegar a ser personaje histórico por el lus­tre que ha dado a la literatura americana y al solio de los presidentes del Ecuador. Me refiero, dice el cronista, al nacimiento de Luis Dolores Cordero Crespo, hijo le­gítimo de Gregorio Cordero y María Josefa Crespo, el 7 de Abril de 1833.

En 1858, según la crónica, se levanta el actual templo, que sirve de Iglesia Parroquial hasta nuestros días.

Por el año 1900 aparece la primera escuela para los niños de Déleg, su primer profesor es Manuel Márquez y luego Benigno Mejía; en este tiempo hay un sólo profesor a pesar de que la escuela pasa de los 300 alumnos.

Esta escuela es únicamente para los varones y las niñas quedaban sin educación, por lo cual compadecido de esta circunstancia lamentable; otro de los hijos predilectos y preclaros de este lugar, el Dr. Manuel Muñoz Cordero, casado con una dama de Déleg, Jesusa Zamora, y que llegó a ser gobernador de la Provincia y hombre de letras; por gestiones propias y aprovechando de la dignidad que ostentaba, trajo a la Comunidad de las Madres Oblatas para la educación de las niñas de la Parroquia, en el año de 1912. A partir de entonces y con algunos intervalos las religiosas oblatas han educado y siguen educando hasta nuestros días a la ni­ñez femenina del ahora cantón Déleg.

A partir de 1952 únicamente, la escuela central de Déleg se convierte en pluridocente y se crean también las escuelas de las diferentes parcialidades como: Surampalte, Sigsipamba, Bayandel, Hornapala, Chanchún, El Barrio, La Colina y se las dota de profesores fiscales.

El Colegio “Vicente Anda Aguirre”, como habían de llamarse posteriormente nace en una asamblea de padres de familia y de profesores voluntarios que se reúnen en el Convento Parroquial el 22 de Diciembre de 1971, con la finalidad de estructurar un colegio para la parroquia Déleg, el mismo que se llamaría “Colegio de Ciclo Básico Técnico Adaptado “Déleg”.

___________________________
1 Diccionario Enciclopédico de Historia Regional. Ing. Bolivar Cárdenas
Fuente: Libro: Monografía del Nucleo Educativo del Déleg. 1979-1980

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